El legado andalusíRevista digital de la Fundación Pública Andaluza El legado andalusíaño XIII (2012)
Detalle de la obra La caída de Ícaro, de Carlo Sarceni

Ibn Firnas, el ansia de volar

David W. Tschanz Licenciado en historia y epidemiología. Colaborador de Saudi Aramco

El primer vuelo registrado en paracaídas

Alrededor del año 875, Ibn Firnas que por entonces tenía unos 65 años, se construyó un aparato volador que tenía plumas pegadas a una estructura de madera que se ajustaba a los hombros y se extendía a lo largo de los brazos. Este es el primer registro documentado que existe de un paracaídas primitivo.

Gracias al erudito marroquí del siglo XVII al-Maqqari, se conservan dos relatos del vuelo de Ibn Firnas. En uno nos cuenta: “Una vez hubo construido la versión definitiva de su planeador, invitó a gente de Córdoba para celebrar su éxito y hacerles presenciar su vuelo. La gente observaba desde una montaña cercana cómo pudo volar cierta distancia, pero el planeador cayó en picado hacia el suelo, lo que le produjo daños en la espalda”.

En el segundo relato nos dice que saltó desde una muralla, consiguiendo ganar más altura que la del punto de partida batiendo las alas, y que aterrizó de manera brusca, marcha atrás, en la muralla. A continuación afirmó que no se había percatado del modo en que los pájaros utilizaban la cola para aterrizar, y que había olvidado colocar una en su aparto volador.

Como no volvió a intentar volar de nuevo, la primera y poco exitosa versión de su vuelo parece la más plausible, si tenemos en cuenta que su muerte, a la edad de 78 años fue a causa de una larga lucha contra las lesiones de espalda.

Conoce todos los articulos de
David W. Tschanz