El legado andalusíRevista digital de la Fundación Pública Andaluza El legado andalusíaño XIII (2012)
Detalle de la obra La caída de Ícaro, de Carlo Sarceni

Ibn Firnas, el ansia de volar

David W. Tschanz Licenciado en historia y epidemiología. Colaborador de Saudi Aramco

El meteorólogo cordobés

Ibn Firnas fue uno de los primeros eruditos que dio Córdoba en época de andalusí. Era un pensador ecléctico, con un amplio panorama de conocimientos e intereses. Nació en la cora de Takurunna, cerca de Ronda (Málaga) aproximadamente en el año 810. Estudió química, física y astronomía. En principio, llegó a Córdoba con la intención de enseñar música, que en la época era considerada una rama más de las matemáticas. Consiguió, entre otros grandes logros, perfeccionar  la forma de cortar el cristal de roca, lo que permitió que  al-Andalus dejara de enviar el mineral a Egipto para su manufactura. También se le atribuye la creación de un reloj de agua (o clepsidra) y una cámara de simulación meteorológica que contenía estrellas, nubes, truenos y relámpagos. (La forma en que consiguió hacer esto sin electricidad es todavía un misterio).

Los ciudadanos de Córdoba –y entre ellos probablemente Ibn Firnas – ya habían presenciado al menos un intento en el año 852 por otro inventor, Armen Firman , que construyó un voluminoso manto con la intención de usarlo como “alas” desplegables para sobrevolar el suelo y poder volver a tierra. Firman se lanzó desde una de las torres de Córdoba y sólo sufrió heridas de poca consideración porque su equipo acumuló entre sus pliegues suficiente aire como para evitar una caída libre. Y aunque falló al planear, y no volar, había inventado el paracaídas.


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