El legado andalusíRevista digital de la Fundación Pública Andaluza El legado andalusíaño XIII (2012)
Tabula Rogeriana, 1154 - Bibliotheque Nationale de France (MSO Arabe 2221)

Al-Idrisi y el Libro de Roger

Frances Carney Gies Escritora, especialista en temas medievales

El Mediterráneo en los siglos XI y XII

Los escritos de al-Idrisi no nos hablan tanto de los rasgos de su carácter y personalidad como de los del que habría de convertirse en su patrocinador y anfitrión: Roger II. Hijo de un soldado mercenario franco-normando que había conquistado Sicilia a principios del siglo XII,  era un monarca atípico entre los reyes cristianos de la época. Sus correligionarios hacían comentarios respecto a su estilo de vida oriental —harén y eunucos incluidos— y hacían burlas de él, al que se referían como el “medio-pagano” y el “sultán bautizado de Sicilia”. Fue educado por tutores griegos y musulmanes, y era un intelectual al que gustaban las indagaciones científicas y gozar de la compañía de los eruditos musulmanes, de entre los que al-Idrisi era el más renombrado.

Un nivel semejante de unión cultural, en unos tiempos en los que cruzados y musulmanes se peleaban por Tierra Santa, y los piratas de ambos credos saqueaban mutuamente sus puertos y barcos, era cuando menos sorprendente. Pero a pesar de los piratas y los cruzados, los mercaderes medievales hicieron productivos negocios más allá de las fronteras de la religión, y las ideas, inevitablemente, se mezclaron en la misma proporción que lo hicieron las mercancías.

Sicilia fue en particular el terreno donde se produjo el encuentro de las dos civilizaciones. La isla, que fue tomada por los árabes en el año 831, había permanecido bajo control musulmán hasta  finales del siglo XI.  Al igual que la España musulmana fue el faro que irradió luz y prosperidad  en una Europa atrapada en una etapa de precariedad económica conocida como los “Años Oscuros”. Cuando los árabes ocuparon Sicilia construyeron presas, sistemas de regadío, aljibes y otros sistemas hidráulicos; introdujeron nuevos cultivos —naranjas y limones, algodón, dátiles, arroz— y explotaron las minas de la isla y los bancos de pesca.

A comienzos del siglo IX una banda de aventureros normandos, conocidos como los Hautevilles, irrumpieron con su caballería en la región del sur de Italia para arrebatársela a los griegos bizantinos y a los musulmanes; en el año 1101 el conde Roger d’Hautevilles corona su carrera con la conquista de Sicilia. Cuatro años más tarde pasó el territorio a su hijo Roger, que fue coronado rey en 1130 como Roger II.

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