El legado andalusíRevista digital de la Fundación Pública Andaluza El legado andalusíaño XIII (2012)
El cultivo del algodón contribuyó a la producción masiva de papel en al-Andalus. © Archivo gráfico Fundación El legado andalusí

Kunnax: Los cuadernos de Al-Andalus

Juan Luis Tapia Periodista

Difusión

Las plumas o cálamos eran elaboradas con juncos. Los tallos debían cortarse cuando estaban bien secos. Cada calígrafo elaboraba sus propios cálamos o cañas para su escritura. Se utilizaban diversos cálamos según la caligrafía que se quisiera aplicar. El pergamino alcanzó en al-Andalus una gran difusión durante el siglo XI. El pergamino se obtiene de la piel de los animales cuando se les quita el pelo y demás impurezas, y se somete la misma a un curtido que incluye el tratamiento con abrasivos.

En el Norte de África las pieles se preparaban al sumergirlas en zumo de dátil, mientras que en al-Andalus se limpiaban en cal. Las pieles más codiciadas eran las de los corderos lechales. Córdoba fue el centro productor, donde uno de sus barrios llegó a llamarse el de los Pergamineros. A esta capital andalusí llegaron los mejores pergamineros del Norte de África, que eran contratados por el califa omeya.

El pergamino guardaba ciertos peligros y fue protagonista de trágicos acontecimientos en al-Andalus, como la muerte de Zaynab, hermana de Ibn Yusuf, el instaurador del régimen omeya. Fue precisamente el ruido provocado por el pergamino el causante, pues cuando se hallaba acomodada sobre una mula, levantó los sellos de una carta con intención de leerla, pero el animal se espantó y la arrojó al suelo, rompiéndose el cuello.

La conquista de Samarcanda por los musulmanes, en el 755, supuso el descubrimiento del papel, que casi coincide con su llegada a la Península Ibérica. En el siglo X ya se tiene constancia del uso del papel en al-Andalus. El califato omeya de Córdoba disponía de los elementos necesarios para obtener papel de buena calidad: lino, esparto algodón y otras fibras de condición excelente y cursos de agua caudalosa, constantes y tranquilos, situados cerca o en el interior de las ciudades. Al-Maqdisi menciona la calidad de las papeleras cordobesas, cuando escribe: “Los andalusíes son famosos por sus méritos en la elaboración de papel”. Játiva y Mallorca fueron otros de los grandes centros productores de papel.

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