El legado andalusíRevista digital de la Fundación Pública Andaluza El legado andalusíaño XIII (2012)

Kunnax: Los cuadernos de Al-Andalus

Juan Luis Tapia Periodista

El cultivo del algodón contribuyó a la producción masiva de papel en al-Andalus. © Archivo gráfico Fundación El legado andalusí
El papel es usado en Al-Andalus en el siglo X, cuando se crean diferentes centros de producción. Un vehículo comunicador y generador de información. Una especie de cuadernos temáticos y documentales llamados kunnax se convirtieron en testimonios de todo tipo de aspectos, aunque la mayoría de ellos se refieren a la historia marítima, a la economía y al movimiento de los puertos marroquíes.

Uno de los más grandes fondos de kunnax se encuentra en Marruecos, unos papeles reveladores de la historia reciente de las relaciones entre España y el Magreb. “Estamos hablando de millones de kunnax”, dice la arabista de la Universidad Complutense María Jesús Viguera. Estos cuadernos incluyen documentos que abordan desde aspectos reales, jurídicos y científicos hasta literarios, e incluso canciones y textos poéticos de Al-Andalus.

Uno de estos kunnax literarios, que incluía una serie de canciones fue editado hace dos años por la Junta de Andalucía. El problema para acceder y estudiar estos cuadernos, de los que hay una cantidad inmensa, “consiste en que no todos están catalogados”.

Varios de estos cuadernos podrían revelar los pormenores de la estancia de Boabdil en Fez, la ciudad del exilio en la que el último rey nazarí decidió retirarse. “En Fez tiene que haber referencias a esa instalación de los nazaríes en el Norte de África, y no sólo sobre Boabdil sino sobre la presencia andalusí y de los moriscos granadinos de Fez”, comenta Viguera. La arabista señala que en la ciudad marroquí existen diversos kunnax del siglo XVII en los que se describe a un Boabdil que tuvo que vivir de la caridad al final de sus días. Estos manuscritos se podrían distinguir de los demás por su especiales características, ya que los nazaríes usaban un papel rojizo para sus documentos oficiales, de ahí que los monarcas castellanos denominaran a la correspondencia alhambreña como ‘cartas bermejas’. Entre los muchos kunnax aparecen testimonios de viajes, un género que según los especialistas son una invención andalusí.

Todo está por descubrir ante la cantidad ingente de material existente en el país magrebí. Esos documentos reflejan un patrimonio común, porque “son obras de unos sabios de ambas orillas, que compartían maestros, temas, estilos, géneros de escritura y seguían las pautas orientales”, señala Viguera.


¿Cómo eran las publicaciones de al-Andalus, qué papel empleaban, qué tintas, cuáles eran los centros ‘editoriales’, cómo eran los kunnax andalusíes? Un conjuro para proteger el libro inicia todas las ediciones andalusíes. Los artesanos llegaron a estudiar productos químicos que repelieran cualquier parásito y ataque externo a los manuscritos. El libro tenía carácter mágico, porque contiene la palabra, que se encuentra próxima a lo sagrado.

La tinta, las técnicas del pergamino, el uso del papel y las formas de encuadernación fueron aportaciones de la cultura de al-Andalus a Occidente. Los textos son mágicos en tanto que contenedores de la palabra, y los libros eran reverenciados hasta tal punto de que eran objeto de obsequio. Así fue como el rey de Navarra, Sancho el Fuerte, regaló al califa almohade la carta que el Profeta había dirigido a Heraclio, emperador de Bizancio. La palabra del Corán debía ser recogida con el máximo esplendor. La voz escrita del Profeta llegó a ser enarbolada en las puntas de las lanzas del ejército del primer califa omeya.

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