El legado andalusíRevista digital de la Fundación Pública Andaluza El legado andalusíaño XIII (2012)
Tipología morfológica del norte de la provincia de Granada. © Ayuntamiento del Valle del Zalabí

El valle del Zalabí. Historia de un paisaje primitivo

Ana Carreño Leyva Directora Revista El legado andalusí

Exfiliana, la ExJulia romana

La climatología que propicia el valle, al resguardo de unos cerros de una belleza insólita, y su magnífica posición en la ruta de paso hacia la costa de Almería, convirtieron a dos de las localidades de este municipio, Exfiliana y Alcudia de Guadix, en la antesala de la ciudad de Guadix, de gran importancia histórica. Sus orígenes hunden sus raíces en el Paleolítico; vio discurrir por sus tierras la Vía Augusta, cuando en el año 45 a.C. Julio César fundara la ciudad de Julia Gemela Acci, a la que otorga la categoría de colonia;  fue la primera sede episcopal de España, a instancias de uno de los santos varones apostólicos, su patrón, San Torcuato; adopta el nombre de Medina Banu Sanu como ciudad  andalusí, y posteriormente también como Wadi Ash, que significa “río de la vida”...  Así hasta llegar al Guadix que sigue escribiendo su larga historia tras la Conquista de los Reyes Católicos. De ahí que Exfiliana, se denomine así por su filiación a este núcleo romano (Ex- Julia, a la afueras de Julia). En la época de al-Andalus se llamaba Xustar (patria del gran poeta místico del siglo XIII de la que toma el nombre, y que está enterrado en Damietta,  Egipto). La importancia de estas localidades, situadas a la vera de una importante vía de comunicación fue creciendo, en particular durante el califato Omeya. Era el paso obligado para alcanzar el puerto de Almería, uno de los grandes puertos de al-Andalus. Desde aquí se conectaba el Mediterráneo occidental con Oriente – un área que constituía la casi totalidad del entonces mundo conocido–   y su importancia radicaba no sólo en la ingente cantidad de transacciones comerciales que desde aquí  se efectuaban,  sino también en sus posibilidades defensivas y militares debido a su fabulosa posición estratégica.

En 1489, esta zona norte de la provincia de Granada pasa a integrar la Corona de Castilla, tras la rendición del rey Muhammad XIII, conocido como Zagal, que era tío del último rey de Granada, Boabdil. 

Durante la rebelión de los moriscos, que en Guadix tuvo una gran impronta, Exfiliana jugó un importante papel dada su cercanía a esta ciudad. No sólo apoyó la sublevación,  sino que acogió a los que fueron expulsados de los pagos cercanos como Alcudia, Cigüeñí y el Zalabí, a pesar de que Hernando el Havaqui fuera precisamente de Alcudia. Conocido como “el gran alguacil”, Hernando tomó parte activa en la rebelión de los moriscos contra Felipe II, siendo capitán de la zona de Guadix, Baza y Marquesado del Zenete cuando estos se sublevaron en  Las Alpujarras.

Durante la Edad Media, esta  zona está impregnada de una inequívoca tradición feudal, y sabemos que señores como  el Marqués de Zenete, o el aclamado almirante granadino Álvaro de Bazán (cuya campaña más resonada tuviera lugar en la Batalla de Lepanto)  tenían posesiones en el valle. El militar poseía una vasta hacienda en Exfiliana, de la que se dice que sus huertas tenían gran fama por su alto rendimiento agrícola.

Del episodio de los moriscos, de su situación en la zona y sus posesiones territoriales dan perfecta cuenta los documentos oficiales de la época que se conservan, como el titulado Apeos que se hicieron por el Doctor Miguel de Salazar, en el año 1571, de todas las Haciendas de los lugares de Exfiliana, Zalabí y Cigüeñí, que fueron de los moriscos.  Tras la expulsión de éstos del Reino de Granada, en 1571, la localidad se queda vacía y se repuebla con cristianos viejos. Empieza a fomentarse entonces una fuerte tradición cristiana. Sus santos patronos son los Santos Mártires (San Juan y San Pablo, antiguos oficiales del ejército romano que sufrirían la persecución de los romanos en tiempos de Constantino el Grande, fueron martirizados por su conversión al cristianismo y decapitados en el año 362); con la conmemoración de la Virgen del Rosario se  celebraba tradicionalmente la victoria de Lepanto (que tuvo lugar el 7 de Octubre de 1571). No es pues de extrañar  que en esta pequeña aldea naciera uno de los máximos representantes del arte religioso del periodo Tardo-barroco: Torcuato Ruíz del Peral, autor de las tallas de los santos del Coro de la catedral de Guadix, y de la Virgen de Santa María de la Alhambra, entre otras muchas importantes obras.

La villa recibe el nombre de Yxfilyna en el siglo XVI, y dos siglos más tarde, en 1750, ésta es descrita, según el Catastro del Marqués de la Ensenada, como “Una villa dotada de 80 casas y 5 molinos harineros. Los habitantes del municipio, vivían del cultivo de huertos, viñas, alamedas, servales, morales y otros frutales, castaños y algunos olivos, así como de la producción de seda”. En 1845, el político español del siglo XIX, autor del proyecto de ley de Desamortización, entre otros trabajos de gran trascendencia, escribe sobre esta localidad: “Es una villa situada en una llanura a la orilla izquierda del río Guadix. Tiene 80 casas incluida la consistorial y la cárcel; escuela de instrucción de primaria concurrida por un corto número de niños y dotada en cien ducados; otros de niñas sin dotación fija; iglesia parroquial curato de segundo ascenso, servido por un cura de provisión ordinaria y un capellán y extramuros al este en el sitio conocido por Zalabí la ermita de Santa María de la Cabeza”.

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