El legado andalusíRevista digital de la Fundación Pública Andaluza El legado andalusíaño XIII (2012)

Dulce sabiduría

Ana Carreño Leyva Directora Revista El legado andalusí

Historia de la miel en el Reino de Granada

Desde los albores de la España musulmana, Granada, debido no sólo a su particular condición geográfica, sino también a su climatología, es una gran productora de plantas que se usaban en la farmacopea, y, por ende, el aprovechamiento apícola. Numerosas fuentes, como Ahmad Ben Muhammad ben Musa al-Razi (885-955) al describir la ciudad de Elvira (la primitiva Granada) nos habla de la enorme producción de plantas medicinales, sobre todo en Xolair (Sierra Nevada), la mayoría de las cuales eran sustento de las abejas para la producción de una miel de calidad excelente.

En el siglo XIV, Ibn al-Jatib relata la abundante producción de miel en Granada bajo el poder nazarí, en zonas donde aún perdura este recurso natural, que resulta una rentable fuente de ingresos.

Un siglo después, durante la conquista del Reino de Granada, una ingente cantidad de crónicas referencian la excelencia y la abundante producción de miel en dicho reino. Como ejemplo, mencionaremos la obra de Henríquez de la Jorquera Anales de Granada. Descripción del reino y ciudad de Granada. Crónica de la Reconquista (1482-1492). Sucesos de los años 1588 a 1646 donde escribe sobre la importancia de la producción de miel en el Reino de Granada, en Monachil, (Sierra Nevada), si bien resalta la calidad de la que se producía en la zona de Baza, donde “la miel era blanquísima y suavísima; la mejor del Reino de Granada”. No es raro, entonces, que tras la conquista, las entidades locales decidieran hacer un ordenamiento de las actividades económicas y que fuera precisamente en Baza –como refleja el Libro de Propios del año 1564, donde e1Ayuntamiento cobrara herbaje por las colmenas que había en sus sierras, teniendo merecida fama la miel de romero. 

En el Libro de oficios de la ciudad de Granada (1752), se hacía mención expresa de la figura del “Criador de colmena”. Había auténticos profesionales que poseían una cantidad enorme de colmenas –hasta más 500, como es el caso de un famoso apicultor, Mathías Mendez, de la Parroquia de San Miguel. En el mismo año de la publicación de esta obra, Fernando VI manda recopilar toda la información del Reino para una reforma del régimen fiscal. Uno de los apartados se refiere exclusivamente a las colmenas, que indicaba el número que había y lo que rentaban la miel y la cera. De los datos extraídos de los Libros de Respuestas Generales y Particulares del citado censo, extraemos las siguientes informaciones: casi 900 personas se dedicaban a la apicultura por aquellas fechas, y había contabilizadas unas 10.231 colmenas, repartidas por la zona norte de Granada (Baza), la Costa, Sierra Nevada, Las Alpujarras y los Montes Orientales. 

A finales del siglo XVIII y en las primeras décadas del XIX, son varios los autores que señalan en sus obras sobre geografía la producción y fama de la miel en Granada. Así, Juan de la Serna (1777) cuando habla de Granada dice que es rica en cera y miel, Sebastián de Miñano (1826) señala como zonas importantes donde se produce miel en Granada a Baza, Alhama de Granada, Güejar-Sierra, y Guadix. Pascual Madoz, en su Diccionario Geográfico, Estadístico e Histórico de España resalta la variedad, abundancia y excelencias de la miel de Granada, y comenta que es muy abundante la miel blanca en el término de Loja. Añade que en la costa granadina (La Garnatilla y Motril) las producciones de miel son muy importantes, y que existe además una fábrica de ron de excelente calidad que se provee de estas mieles y que recibió un premio a la calidad en la Exposición Universal de 1828. Unas décadas más tarde, en 1888, figuran censadas unas 15.000 colmenas, repartidas por las zonas tradicionales de los Montes Orientales (Loja, Montefrío e Iznalloz), Las Alpujarras (Partido de Orgiva) y Granada capital. Este mismo año, Doña Berta Wilhelmi, una granadina de origen alemán, quien entre otras muchas actividades importantes practicaba la apicultura, se convierte en la gran propulsora de la modernización del sector en la provincia. Y a partir de las colmenas que poseía, fue ampliando el radio geográfico donde colocar colmenas en la provincia, a partir de la instalación de colmenas de cuadros móviles, sustituyendo la colmena fija clásica de origen árabe. Esto permitía la trashumancia, pues los apicultores siempre supieron sacar provecho de la variedad de la orografía granadina, su climatología, las distintas cotas de altitud, por lo que la producción de extiende a casi todo el año gracias a la posibilidad de traslado en busca de distintas floraciones. Granada, de la mano de Dña. Berta, alcanza así un gran renombre como pionera e impulsora del desarrollo de nuevas técnicas apícolas.

En mayo de 1909 el periódico Granada Agrícola se hace eco del interés mostrado por el mercado alemán en importar las mieles de Granada por su calidad, dada la rica flora de plantas aromáticas y medicinales que pueblan sus sierras, en especial Sierra Nevada. En la actualidad hay más de 40.000 colmenas, repartidas entre las 300.000 hectáreas de monte sembradas de plantas aromáticas, así como la grandes extensiones de terreno ocupadas por castaños, naranjos, y, en el litoral, por aguacates.

Sin duda, el principal factor que confiere las peculiares características de la miel de Granada es la flora de la provincia, lo que propicia un importante aprovechamiento apícola.

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