El legado andalusíRevista digital de la Fundación Pública Andaluza El legado andalusíaño XIII (2012)

Dulce sabiduría

Ana Carreño Leyva Directora Revista El legado andalusí

La miel en los libros sagrados y científicos

No es así de extrañar que esté presente en casi todos los textos sagrados del hombre. Citemos sólo unos cuantos: en la Biblia está referenciada en multitud de sus libros (en el Éxodo, Génesis, Eclesiastés, en los Salmos, los libros de Samuel, Job, Ezequiel, el de los Jueces...). Citemos lo que Salomón dice en su Libro de los Proverbios: “Come miel, hijo mío, porque es buena”. Recordemos también que el pueblo de Israel, en su largo vagar por el desierto, buscaba una tierra de la que manaba leche y miel; en el Corán hay una sura llamada “de la abejas” (an nahl) y se habla de ésta en numerosas aleyas, de las que la más conocida, fuera del ámbito musulmán, es la que describe el paraíso islámico (Yanna) como “el lugar prometido donde los fieles disfrutarán de arroyos en los que fluye agua, leche incorruptible y miel pura”.

El fabuloso descubrimiento del papiro de Ebers (descubierto en 1862 en Luxor por Edwin Smith, y traducido por George Ebers, del que toma el nombre) ofreció a la ciencia uno de los tratados médicos más antiguos que se conocen; su redacción data del año octavo de la dinastía XVIII, aproximadamente el año 1.500 de nuestra era. Aquí ya se hablaba de las excelencias de la miel y de sus propiedades curativas, sobre todo en el tratamiento de las heridas.

Hipócrates, considerado el padre de la medicina, también destaca en su obra Consideraciones sobre el tratamiento de la miel las propiedades de esta pócima milagrosa. Del auge que alcanza la medicina en época andalusí nos da cuenta la ingente producción de obras y adelantos médicos. Para los andalusíes fueron claves los conocimientos que poseían sobre botánica y otras ciencias, como la espagírica, que consistía en el uso de los minerales como coadyuvantes en la fabricación de medicinas. Averroes recomienda la leche con miel para los ancianos, haciendo hincapié en el hecho de que los ancianos han de evitar ingerir alimentos espesos, y Maimónides alega que la miel de abeja es buena para éstos al dar calor, y no tan buena para los jóvenes –en particular a los de temperamento caliente– pues en estas naturalezas se convertiría en bilis amarilla. Pero volvamos a Averroes sobre este último aspecto, quien indica la existencia de un tipo de bebida que se utiliza para los que tienen este tipo de temperamento. Se trata de un jarabe azucarado llamado oximiel que habría de tomarse en verano. Dioscórides describe la composición del oximiel como un bebedizo elaborado a base de miel, vinagre, sal marina y agua, que después de hervir se tenía que dejar enfriar, y que resultaba muy útil para los humores gruesos. Avicena (Ibn Sina), en su libro Canon de la medicina destaca la eficacia del néctar de las abejas para tratar las úlceras profundas infectadas. Casi todos los médicos andalusíes utilizaban la miel como componente básico de los remedios utilizados en las afecciones odontológicas, ya fuera de manera aislada o junto con otros ingredientes como la sal, el azúcar, el opio o el beleño. Aunque pueda resultar una contradicción que prescribiera la miel o el azúcar, que como se sabe tienen efectos adversos para la dentadura, esto tiene una explicación: que a ambas se le adjudican propiedades detergentes, desecativas y resolutivas. Así pues, la miel se recomendaba para evitar la caries, para lo que tenía que usarse a modo de cataplasma sobre los dientes en un compuesto hecho con eléboro blanco amasado con miel, mientras que para calmar el dolor provocado por ésta recomendaban aplicar unas gotas de una mezcla caliente de alumbre y miel sobre el diente o muela afectados, y, por citar un último ejemplo, para evitar la corrupción de la dentadura había un remedio, conocido como “el ungüento egipcio”, compuesto de miel, vinagre y cardenillo.

La primera obra en castellano que trata específicamente sobre apicultura, cuyo autor es Luis Méndez de Torres, ve la luz en Alcalá de Henares en1586.

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