El legado andalusíRevista digital de la Fundación Pública Andaluza El legado andalusíaño XIII (2012)
Hidropedal. © Jesús Menarguez

Díaz Menarguez, un realismo casi mágico

Ana Carreño Leyva Directora Revista El legado andalusí

Técnica y estilo

Durante los primeros años solo realizaba dibujos usando el carboncillo o los lápices de grafito, pues según sus palabras “el dibujo es la base y el origen de todo, y nunca se termina de aprender a dibujar”. Como también le interesaba el color practicó bastante con la técnica del pastel y los lápices de colores, pero no se encontraba todavía a gusto. Así que decidió empezar a pintar, comenzando con la pintura acrílica, así estuvo dos o tres años, con algunos muy buenos resultados, pero al final decidió cambiar al óleo, que es la técnica que emplea más habitualmente, y es debido a su mayor versatilidad, y a la comodidad de manejo a la hora de trabajar y conseguir los colores que busca.

Parte, normalmente, de una fotografía, aunque el resultado pictórico final y la fotografía original tienen a veces poco que ver, pues en el momento de pintar, en el cuadro se puede reinterpretar la composición y los elementos que aparecen en la foto, eliminando o añadiendo, según las necesidades de la obra. En algunos casos la fotografía abre un mundo de posibilidades estéticas, ya que nos muestra un universo desconocido a simple vista, pero lleno de matices y recovecos.

Tampoco la paleta de colores es muy amplia; según manifiesta apenas le son suficientes cinco o seis colores, además el blanco y el negro, para conseguir sus propósitos; lo importante es la disposición de éstos sobre el lienzo, aunque –dice–  intenta que no falten dos colores como el violeta o el naranja.

En su caso, no se puede hablar de que esté encuadrado en un estilo claro y definido dentro de la pintura, porque, en su opinión, hablar de estilos a estas alturas es imposible, y esto se debe a la variedad de propuestas que conviven actualmente. Cada autor es de su tiempo y consecuencia de él, así que no podemos llamar a una pintura realizada en el siglo XXI clásica, ya que las circunstancias y el contexto que la rodean son completamente diferentes a épocas anteriores. Por su inclinación al dibujo y a la representación fiel de las cosas se ha movido y se mueve dentro de la figuración, eso es lo único claro, por lo que el único estilo al que se apunta es al de una mirada directa y sincera de las cosas que le gusta capturar y representar en un cuadro.

Según nos cuenta el artistar: “En cuanto a influencias, toda la historia de la pintura nos está transformando cuando la estudiamos. La admiración es mayor, claro está, hacia unos autores que hacia otros, pero no porque uno crea que son mejores, sino porque hay alguna conexión íntima con esa obra o autor.  Cualquier obra de calidad que uno contempla lo contamina,  le deja huella y sobre todo, ganas de mejorar; no es tan importante si el autor es Velázquez o un dibujante callejero -de todo se puede aprender. Al final, las influencias de verdad son los amigos que uno tiene y que también se dedican a esto y que te hacen críticas sinceras y constructivas. En los primeros años, se encargaron de esta labor algunos amigos pintores de Murcia como Luis Sáez o Antonio Martínez Tapia.

Por citar algunos autores que nos comenta lo importantes que han sido para él, podemos señalar a los americanos Edward Hooper o David Hockney. También siguiendo en otras líneas de figuración o realismo, José María Cuasante, o Eduard Resbier, junto con Angel Mateo Charris y Gonzalo Sicre.

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