El legado andalusíRevista digital de la Fundación Pública Andaluza El legado andalusíaño XIII (2012)

Geografías compartidas

Redacción El legado andalusí

Los temas que se abordan en esta edición de nuestra revista están entrelazados en su contenido, y tienen en común un espacio geográfico que es compartido por personajes a los que una vez unió la historia, ya fuera por cuestiones políticas o culturales.

Hablamos de Ibn Firnas, el cordobés que intentó volar saltando desde una torre de su ciudad y que, si bien no consiguió levantar el vuelo, sí logró la inmortalidad por la realización de una gesta semejante, por lo que es recordado en el mundo árabe hoy en día hasta el punto de haber dado nombre al programa de gestión del sistema informático del aeropuerto internacional de Doha, ciudad a la que dedicamos otro de nuestros reportajes centrales. Situada en la Península de Qatar, en el centro del Golfo Pérsico, la capital de Doha ya nació como ciudad moderna. Desde décadas antes de su independencia como protectorado de Gran Bretaña en 1971, Qatar, ha sido el país de los deportes por excelencia. En el año 2007 fue la sede de los Juegos Asiáticos a la que concurrieron unos 12.000 atletas, una cifra que de hecho superaba en unos 1.500 a los que acudieron a las Olimpiadas. Las federaciones más veteranas son las de fútbol y tenis, que tienen una antigüedad de más de cincuenta años. Para los qataríes, el deporte va más allá de una mera cuestión competitiva. En palabras del presidente del comité de prensa deportiva de Qatar: “El deporte es el camino más corto para formar parte del mundo. Es un lenguaje entre las naciones. Construye el carácter humano y cuida de su espíritu”.

Interesante el papel que cumple el escritor y periodista del siglo XIX Pedro Antonio de Alarcón como corresponsal en la Guerra de África, una guerra en la que no creía; él mismo se sentía más unido que separado de ese mundo al otro lado del Estrecho de Gibraltar. “Moro bautizado”, así se auto-reconocía el autor natural de Guadix (Granada), el mismo apelativo que se le aplicaba al rey Roger II de Sicilia, patrocinador de la obra magna de al-Idrisi, conocida como El Libro de Roger, considerada la mayor obra geográfica de la Edad Media que, a partir del conocimiento sobre geografía ya existente en el mundo clásico, aportó una novedosa metodología para la época en cuanto a la elaboración de los documentos geográficos: las expediciones in situ que facilitaban una información de primera mano sobre aquellos lugares entonces ignotos. La curiosidad científica del rey normando, junto a la necesidad práctica de elaborar un material imprescindible en unos tiempos en los que la navegación era el principal vehículo tanto para la expansión económica como territorial, atrae hasta su corte a una pléyade de eruditos musulmanes, consciente de que eran éstos los artífices de los grandes avances de la ciencia y la cultura del momento.

Siguiendo en términos geográficos, viajamos en nuestras a páginas por parajes andaluces de una sorprendente estructura geológica; entornos naturales en los que la historia está adherida a unos paisajes ante los que han desfilado distintos pueblos que dejaron su impronta en nuestras tradiciones y en nuestras costumbres, base de nuestro acervo cultural, de las señas de identidad de una tierra que siempre se ha caracterizado por ser el punto de encuentro de las culturas del Mediterráneo, y que las actuales políticas en materia turística han sabido aprovechar como uno de los mayores recursos de la región Andaluza. Turismo y cultura son las bases de un importante motor de desarrollo del que participa la comunidad andaluza, poseedora de un vasto patrimonio cultural que desde hace más de medio siglo se ha venido gestando como parte integrante de los recursos de la región, una vez logrado el espacio de diálogo necesario entre las distintas instituciones y organismos públicos implicados.

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