El legado andalusíRevista digital de la Fundación Pública Andaluza El legado andalusíaño XIII (2012)
Embarcaciones tradicionales en la bahía de Doha.

Doha, de las perlas a la modernidad

Inmaculada Cortés Martínez Licenciada en Geografía e Historia por la Universidad de Granada

Ciudad de contrastes

En esta ciudad, bañada por el sol, también la cultura y la educación están siendo otro de los objetivos de las autoridades a través de importantes instituciones como la Qatar Foundation. Un organismo, sobre el que se sustentan gran parte de las actividades de la ciudad, presidido por su Alteza la Sheikha Moza bint Nasser, que trabaja para la mejora del fomento de la cultura y el patrimonio de Qatar. Con proyectos imponentes como la Ciudad de la Educación en las afuera de Doha, la Qatar Foundation está realizando importantes inversiones en modernos centros educativos dotados con los últimos avances tecnológicos, que ya está teniendo consecuencias inmediatas con la creación de sucursales universitarias de seis universidades de Estados Unidos, una universidad del Reino Unido y otra universidad francesa.

Una ciudad en expansión en la que la bahía es un elemento clave y en la que también merece la pena hacer una reseña sobre el flamante Museo de Arte Islámico. Un edificio también reciente, encargado al arquitecto I.M. Pei, autor de la conocida pirámide del Louvre, que en ésta ocasión busco la inspiración en la conocida mezquita de Ibn Tulun en El Cairo a la hora de diseñar el museo. Un edificio sobrio, de líneas rectas, que alberga una nutrida colección de piezas procedentes de distintos países, desde España a Asia Central e India, con una cronología que arranca sus orígenes en el siglo VII. Elementos arquitectónicos, cerámicas, astrolabios, lámparas, vidrios, marfiles, manuscritos, joyería, textiles… pueblan las vitrinas de muchas de sus elegante salas con una sobria museografía que sabe captar la atención del viajero. En la biblioteca del museo, la presencia de prestigiosas revistas de subastas como Sotheby´s o Christie's ponen de relieve el interés de sus responsables por la adquisición obras islámicas procedentes del mercado internacional del arte.

Una ciudad diferente, en la que en general no suele pasear la gente por la calle, y en donde el coche tiene un papel esencial, con unos conductores alentados por el precio bajo del crudo. Modelos de coches de todo tipo, se mueven de aquí para allá por las avenidas de Doha, cruzándose con autobuses llenos de inmigrantes -que los llevan y los traen a cualquier hora- desde sus lugares de trabajo.

En la zona de los zocos, el Souq Waqif por la noche muestra una animada actividad llena de bullicio. Allí uno puede pasear, comprar o cenar, en medio del olor a incienso, jengibre, cúrcuma, café o azafrán, en un mar de sensaciones en el que la diversidad se difumina entre la mezcolanza de gentes extranjeras que se entrecruzan con una población qatarí minoritaria que se afana por conservar antiguas tradiciones como el arte de la cetrería o las carreras de camellos.  

Un país musulmán, bastante occidentalizado y moderno, donde la gente acude a los grandes centros comerciales movidos por la comodidad del aire acondicionado, el atractivo de las grandes marcas (Dior, Chanel, Louis Vuitton…) o el diseño de espacios llamativos o peculiares como el Villaggio Mall, una auténtica ciudad inspirada en el Hotel Venecia de Las Vegas con canales venecianos y más de 200 tiendas, que recientemente sirvió de escenario de un desafortunado incendio que desgraciadamente costó la vida a un elevado número de niños que jugaban en la guardería del recinto.

En este boom de la construcción, Doha también ha apostado fuerte con la edificación de grandes residenciales como The Pearl, un complejo exclusivo que abarca una serie de islas artificiales con villas particulares que comprende la construcción de 15.000 viviendas de alto standing con establecimientos comerciales y diferentes recintos abiertos a los residentes extranjeros.

Una ciudad en definitiva, llena de contrastes, que no deja impasible a nadie. La pluralidad de rostros, costumbres y razas, las múltiples procedencias de sus habitantes y la amabilidad en general de sus gentes, unidas al espectacular crecimiento que está experimentando, acaba dejando en el visitante muchas imágenes en la retina que no pasan desapercibidas. Un lugar “puente” entre el mundo árabe y occidente, con sus virtudes y con sus defectos, lleno de contrastes llamativos, que en estos últimos años ha iniciado una senda de reformas paulatinas que tienen como objetivo el continuar avanzando hacia el futuro con la creación de nuevas oportunidades.  

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Inmaculada Cortés Martínez