El legado andalusíRevista digital de la Fundación Pública Andaluza El legado andalusíaño XIII (2012)
Embarcaciones tradicionales en la bahía de Doha.

Doha, de las perlas a la modernidad

Inmaculada Cortés Martínez Licenciada en Geografía e Historia por la Universidad de Granada

Yacimientos petrolíferos

Un panorama económico complicado y por fortuna breve, que pronto empieza a remontar cuando en 1940 sorpresivamente se encuentra petróleo de alta calidad en Dukhan, en el lado occidental de la península de Qatar.

Es entonces, cuando la economía qatarí cambiará radicalmente orientando sus esfuerzos hacia la explotación de petróleo a gran escala primero y la extracción de grandes bolsas de gas natural descubiertas después. Un producto –en el caso del gas- que ha convertido a Qatar en el tercer productor mundial con una producción anual de 77 millones de toneladas.

Gracias a la venta de estos hidrocarburos, el país ha experimentado en las últimas décadas un notable crecimiento económico. Con un futuro energético que en caso del petróleo puede prolongarse ochenta años y en el caso del gas natural unos dos cientos años más, la economía qatarí atraviesa una etapa económica en alza, a diferencia de otros países a los que sí está afectando de pleno la crisis mundial.

Y aunque las perspectivas que tiene son positivas, conscientes de la caducidad de sus recursos energéticos, desde el gobierno qatarí se está centrando la atención en la diversificación y orientación de muchas de sus inversiones para dirigirlas hacia otros sectores económicos. Unos planes y unos objetivos que en el caso de Doha están cambiando toda la fisonomía de la ciudad con la construcción de grandes infraestructuras, rascacielos e importantes macro-complejos.

De una tradición pesquera a una modernidad económica, la ciudad de Doha es una urbe -con una economía abierta- en la que el pasado se entremezcla de una forma perceptible con un pasado que no se olvida, con un presente tangible y con un futuro lleno de grandes proyectos e inversiones.

Para cualquier viajero que visite Doha, las huellas de su historia marítima continúan presentes en la bahía con su llamativo monumento dedicado a la perla en la zona de la Corniche y las tradicionales embarcaciones pesqueras de madera denominadas dhows, que amarradas en los fondeaderos continúan recordándonos las señas de identidad qataríes y su indiscutible memoria marinera.

Una ciudad, en la que se superponen en la mirada los antiguos barcos junto a un horizonte -antes desértico- lleno ahora de grandes rascacielos y bloques de hormigón que coronan sin igual el barrio financiero. Imponentes edificios como el Doha Office Tower diseñado por Jean Nouvel utilizando la misma filigrana de las construcciones islámicas que tanto éxito tuvo en el Instituto del Mundo Árabe de París o la Torre Tornado, inaugurada en el 2008, son algunos de las grandes torres que sorprenden al turista. Una zona nueva, que mira y se eleva hacia el cielo, que ofrece todo un espectáculo nocturno con una cuidada iluminación llena de contrastes y colores.

Un desarrollo económico, que junto al sector energético, también se extiende desde hace algunos años a los servicios financieros y educativos además del sector de la construcción de las infraestructuras y las telecomunicaciones abarcando todo un abanico de posibilidades en donde también han tenido cabida importantes medios de comunicación como la cadena de televisión Al Jazeera que tanta proyección tuvo como canal de noticias tras los atentados de la Torres Gemelas en Nueva York el 11 de septiembre de 2001.

Además de algunos de estos ámbitos, en Doha los deportes también tienen un papel destacado. Y en este sentido no podemos olvidar la creación de la Ciudad de los Deportes (construida para los Juegos Asiáticos del 2006) que ha posibilitado que Doha sea un referente de primer orden en la celebración de distintas pruebas deportivas.  Una población muy aficionada al futbol, que celebrará en Doha el Mundial de Fútbol del 2022, y que curiosamente ha contado entre las filas de su equipo local con jugadores como Pep Guardiola, lo que nos lleva a pensar que seguramente sus buenas relaciones con este país habrán facilitado las cosas a la hora de cerrar en 2011 el cuantioso acuerdo de patrocinio con el F.C. Barcelona. Un convenio de muchos millones de euros que por acuerdo tácito entre ambas partes prolongara el patrocinio qatarí en la entidad blaugrana hasta el año 2016.

Junto al futbol, en Doha también se suceden en paralelo toda una serie de competiciones internacionales como la Tour ATP World del tenis, los campeonatos ecuestres de la Global Champions Tour o el Gran Premio de Moto GP de Qatar para el que Doha cuenta con unas magníficas instalaciones con iluminación nocturna.

En sintonía con la eclosión urbanística que envuelve a Doha, la urbe es también un hervidero de trabajadores de distintas nacionalidades que trabajan full time en la construcción de bloques de oficinas, residenciales, centros comerciales, etc... Una mano de obra barata conocida como los “de cuello azul” compuesta por inmigrantes venidos de India, Pakistán, Bangladesh e Indonesia, que acuden a Doha sin familia para trabajar durante seis días a la semana -en la mayoría de los casos en la construcción- exponiéndose a unas condiciones meteorológicas muy duras con veranos largos y calurosos y temperaturas sobrepasan los 50º en muchos casos. 

Un porcentaje importante de inmigración, que desequilibra la distribución por sexos en la ciudad, con una proporción que no pasa desapercibida para el visitante. En Doha vive el 90 % de la población de Qatar (1.800.000 hab. en 2011). De estos, más del 75 % es población masculina, frente al prácticamente 25 % de mujeres. Unos datos que resultan significativos si tenemos en cuenta el porcentaje reducido de la población autóctona qatarí que solamente representa al 13 % de la población a pesar de que el gobierno de Qatar no cesa en su empeño de incentivar el crecimiento nacional a través de distintas estrategias.

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