El legado andalusíRevista digital de la Fundación Pública Andaluza El legado andalusíaño XIII (2012)

Ecos milenarios

Redacción El legado andalusí

Hay ciudades en las que la historia, como en una composición coral, es interpretada por las distintas voces de muchos siglos de convivencia; ciudades modernas donde la vigencia de lo actual es compartido con un pasado remoto.

En el reportaje dedicado a la ciudad de Granada presentamos  aquellos aspectos que no por ser de sobra conocidos por el viajero dejan de sorprenderlo; en Granada, ciudad donde el presente es un eco milenario del pasado, siempre hay algo que asalta la emoción o excita la curiosidad; que nos hace revivir algún suceso histórico o de índole cultural que permite volar a la imaginación y enriquecer el espíritu. La ciudad guarda como en un papiro, capa sobre capa, los más diversos estratos que nos revelan desde sus orígenes el devenir de su ajetreada historia; nuestra cultura interactuando con aquellas otras que nos han dejado su influjo, o que son el resultado de diversas herencias que han ido esculpiendo la fisonomía de esta tierra.

En otro de los reportajes centrales hablamos del perfume, cuyo origen se remonta históricamente a los pueblos de la antigüedad, que aquí rastreamos siguiendo el proceso de la elaboración de una de las más famosas esencias, sobre todo en el mundo árabe oriental: el aceite de rosas -conocido como attar- concretamente de la rosa damascena. Haremos un repaso por la historia de esta tradición, desde su probable origen, que algunos historiadores sitúan en los pueblos orientales, hasta su introducción en Europa, donde pueblos como el búlgaro ostenta un marchamo exclusivo con la rosa de Bulgaria, tanto como lo es la rosa de Damasco.

Durante el periodo de al-Andalus, cuando la poesía y la música alcanzaron altas cotas artísticas, hubo una pléyade de autores cuyos poemas deleitaron no pocas veladas -acompañados del tañer de laudes y otros acompañamientos musicales- que han trascendido hasta nuestros días por su maestría en fondo y forma. Si bien los poetas andalusíes constituyeron una verdadera pléyade, rivalizaban sin embargo con sus homónimos orientales, que de igual modo formaban parte de una verdadera élite en el mundo literario. Hubo reyes poetas como el rey de la taifa de Sevilla al-Mutamid, ­-también en estas páginas-  que al final de sus días regó el árido terreno del destierro africano con lágrimas y versos. Sin embargo el elenco de mujeres poetisas no es en absoluto elevado, pero sí que algunos de sus nombres lograron mención en los anales de la historia, y aún escuchamos su voz fuerte y rotunda a la par que delicada. En uno de nuestros reportajes acercamos al lector a la realidad de estas mujeres, a las que hemos querido alejar de los falsos mitos y equivocas interpretaciones.

Un viaje fotográfico a través del tiempo por el Reino de Granada  nos adentrará en un espacio onírico, donde podremos revivir, como entrevisto en sueños, cómo era el quehacer cotidiano  de otras épocas.  Los figurantes anónimos, vecinos de los lugares que ha capturado la cámara fotográfica,  han ofrecido su imagen para recrear ambientes, poblando nuestro paisaje y dejado en el aire el rumor de su historia. Porque como apunta en estas páginas el Consejero de Cultura de la Junta de Andalucía “[...] la cultura es para Andalucía el principal elemento de consenso ciudadano: viene del pueblo y regresa a él mejorada por el talento de los creadores”. 

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