El legado andalusíRevista digital de la Fundación Pública Andaluza El legado andalusíaño XIII (2012)

‘Abd Allah, El rey cronista de la Granada Zirí

Nur R. Royo (ps) Escritor

"Escriba, pues, con todo el ardor y el ímpetu del talento juvenil, pues, de no ser así, quedaría incompleto el relato y la lengua se movería con dificultad." – Abd Allah ibn Buluggin. Memorias (Normas que debe seguir el historiador).

Hora tras hora y día tras día, el tiempo transcurría lentamente para aquellos que fueron exiliados a Agmat, una ciudad marroquí cercana a Marrakech. Al-Mu’tamid, el rey poeta de Sevilla, pasaba sus días lamentando la crueldad de su destino en extensos poemas. También había otro rey que –afortunadamente para nosotros- dedicaba sus horas a escribir un libro sobre su vida y la historia de su dinastía… ¡Qué desgracia tener que abandonar los lujos del poder y las maravillas de al-Andalus para vivir humillado y confinado en un lugar tan alejado e inhóspito como Agmat!

Desde las primeras líneas de esta autobiografía, uno se da cuenta de que estamos ante una obra extraordinaria a muchos niveles. Las palabras fluyen y las reflexiones abundan, dibujando el retrato de un hombre excepcional y paradójico, conocedor tanto de las ideas de su época como de las de la antigüedad clásica, superficialmente religioso y muy supersticioso.

Es una mezcla propia de su época, el turbulento siglo XI, el de las taifas: un siglo que produjo un desmembramiento de al-Andalus y dio paso a una exitosa reconquista, sin dañar el florecimiento cultural e intelectual, gracias a hombres tan ilustres como Ibn Hazm, al-Zarqali, Ibn Wafid, al-Majriti, Ibn Zaydun, al-Jayyani y otros. Políticamente fue un siglo protagonizado por figuras tan destacadas como las de El Cid, Alfonso VI, al-Mu’tamid de Sevilla, al-Mamún de Toledo y nuestro amigo ’Abd Allah, el último rey zirí de Granada.

Los ziríes fueron una dinastía que durante el siglo XI gobernó el Magreb Central y un reino de taifa en al-Andalus: el reino de Granada. Abundan los relatos casi legendarios sobre la aparición de esta dinastía, pero lo cierto es que, tras ganar las simpatías y la confianza de los fatimíes (otra dinastía que había surgido a principios del siglo X en el actual Túnez), se convirtieron en sus agentes en el Magreb Central y gobernaron en nombre del califa fatimí cuando los fatimíes se marcharon a Egipto en el año 972.

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