El legado andalusíRevista digital de la Fundación Pública Andaluza El legado andalusíaño XI (2010)

Panorama de la ciencia en los países del Islam

Ahmed Djebbar Matemático e historiador científico

Intentar abarcar el impulso de las actividades científicas a lo largo de la historia en las grandes regiones del Imperio Musulmán, es decir, Oriente Próximo, Asia Central, al-Andalus y el Magreb de forma global es una tarea complicada dado que podemos correr el riesgo de solapar los desfases, las rupturas y las especificidades locales o regionales de todo tipo. Hay también que tener en cuenta que la existencia de factores internos y externos ha hecho que este dinamismo no haya tenido la misma intensidad en todas las regiones, ni en todas las épocas. 

Oriente (es decir, la zona que geográficamente se entiende por el Creciente Fértil) acogió durante los siglos IX al X un poderoso fenómeno de apropiación de la ciencia gracias a la traducción de las obras científicas, en especial, las griegas y las indias. En el transcurso de este mismo periodo de tiempo fue testigo del nacimiento y desarrollo de un compendio de actividades que contribuirían a la consolidación de una tradición científica sólida, por un lado propia, derivada de sus condiciones y, por otro, original, por la repercusión que ha tenido posteriormente. Abundando en las fuentes de las que se ha bebido, realmente en la práctica ha consistido en hacer una yuxtaposición, e incluso una síntesis, de las aportaciones científicas que procedían de distintos ámbitos culturales; en definitiva, se trata de una asimilación crítica del contenido de esta herencia, de la reescritura o el desarrollo de ciertos capítulos clásicos, de la constitución de una terminología científica árabe, el establecimiento de conceptos, de herramientas y de nuevos resultados, y, en fin, de la investigación en los campos que no se habían explorado anteriormente. Es a partir del siglo IX cuando aparecen las señales de un desarrollo científico en el Occidente musulmán. Este impulso, que se sitúa al principio en el Magreb, en torno al prestigioso núcleo de Qayrawán, está relacionado sobre todo con las matemáticas, las ciencias hereditarias, la astronomía, la medicina, la química, la mecánica, la geografía y la astronomía. Será posteriormente en al-Andalus, en el siglo XI, donde se produzca un mayor desarrollo de la creación científica. Los temas que se tratan en los escritos científicos de estas dos regiones, se extraen, exclusivamente, de los corpus griegos e indios que se tradujeron en los siglos VIII y IX, y del corpus árabe de Oriente que se produce en el mismo periodo.

Esta relativamente rápida eclosión de la tradición científica en el Occidente musulmán, supone que durante el largo periodo de maduración por el que pasa en el siglo IX, además del decisivo impulso del siglo X, la circulación de los escritos científicos griegos, indios y árabes desde Oriente hasta Occidente ha tenido una gran importancia. Esta se explica y confirma al mismo tiempo a través de los escritos científicos de al-Andalus y el Magreb que se refieren a la producción árabe en Oriente, y por las traducciones en las lenguas no árabes (latín, catalán, hebreo, castellano, etc.) que comienzan a realizarse en Toledo a principios del siglo XII, y que se continúan en España y en otros lugares hasta el siglo XV. En lo que a esto respecta, vamos a exponer una serie de actividades científicas que a veces nos revelen aspectos esenciales, resultado de la investigación realizada durante los últimos cincuenta años.

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