El legado andalusíRevista digital de la Fundación Pública Andaluza El legado andalusíaño XI (2010)

Málaga busca desesperadamente a Jane Bowles

Carlos Pranger Licenciado en psicología, poeta, periodista, traductor y escritor

Amaneció un día desapacible, gris, ventoso. Uno de esos días que no invitan a salir a la calle. Fue el pasado cinco de abril, justo después del Domingo de Resurrección, cuando comenzaron las actividades de “El mundo de los Bowles”, el gran congreso, el gran homenaje que el Instituto Municipal del Libro de Málaga le dedicó al matrimonio de artistas, de escritores, de nómadas modernos: Paul y Jane Bowles.

Siempre es un placer volver a encontrarte con viejos amigos como el escritor inglés, afincado en Frailes (Jaén), Michael Jacobs o conocer a ilustres literatos como Vicente Molina Foix o editores como Jorge Herralde o al coordinador de todo el ciclo el poeta suizo-cubano Rodolfo Häsler. No obstante, sobresale entre todos los asistentes un anciano con el pelo blanco y cortado como Andy Warhol. Se llama Pepe Carleton Abrines y fue amigo de Jane Bowles.

Un autobús nos llevó al cementerio de San Miguel, lugar en el que está enterrada la escritora estadounidense Jane Auer, más tarde Jane Bowles. Durante el trayecto le hice un breve resumen sobre la historia del cementerio de San Miguel al traductor y amigo Martínez Lage. En ese camposanto poblado de naranjos, que estuvo a punto de desaparecer hace algunos años, están enterrados algunos de los ilustres de la ciudad.

Nos dirigíamos al cementerio para participar en el primer acto de “El mundo de los Bowles”, una lectura poética frente a la nueva lápida de mármol finlandés colocada sobre la tumba de Jane Bowles.

Nos colocamos todos alrededor de la estela de mármol oscuro, sobrio, elegante con la inscripción “Cabeza de gardenia”, que es como llamaba a Jane el escritor Truman Capote. Primero habló el alcalde de Málaga. Luego hablaron los poetas y la música de Richard Horowitz. Recitaron los poetas, unos con más suerte que otros (me quedo con los versos de Aurora Luque: “desesperadamente Jane, desesperadamente Paul”). Recitaron los poetas y comenzó a tocar la flauta turca el compositor Richard Horowitz. Se hizo el silencio. Se levantó una ráfaga de viento que llenó el lugar de hojas de azahar. Algunos de los asistentes no pudieron contener las lágrimas. Gente como Alfredo Taján (Director del Instituto Municipal del Libro), José Luis Cabrera (Presidente de la Asociación de Amigos del Cementerio de San Miguel) o Pepe Carleton, han dedicado muchos años al cementerio de San Miguel y a reivindicar a Jane Bowles.

No sólo de lápidas elegantes y oscuras vivió “El mundo de los Bowles”. El ciclo fue de una riqueza intelectual y humana fuera de lo común. La tarde del lunes cinco de abril se presentaron cuatro libros. Las reediciones de “Dos damas muy serias” (novela) junto a “Placeres sencillos” (relatos) en mismo volumen publicado por Anagrama; y “Una pareja en discordia” (obra de marionetas) reeditada por el IML con nueva traducción de Luis García de Ángela. Y dos libros nuevos, el volumen definitivo sobre Jane Bowles: Jane Bowles, últimos años, en el que una serie de expertos escriben con auténtica maestría sobre Jane. Importantes fueron las palabras de una de las escritoras que participó en el volumen, Marta Pessarrodona, “tras este libro creo que se pide una nueva biografía revisada de Jane Bowles”. Sin embargo, la gran novedad fue la presentación de En el cenador, obra de teatro inédita en castellano y publicada por la editorial Alfama.

El ritmo de “El mundo de los Bowles” es constante. Se acaban los libros y aparecen las fotos. En la galería de arte de Alfredo Viñas se expusieron fotos de los Bowles en Tánger. Están todos. Desde Jane a Paul, pasando por Pepe Carleton y Truman Capote. Y de todos ellos el que sigue al pie del cañón es Pepe Carleton con los ojos emocionados y llenos de vida a los noventa y cuatro años.

Ese mismo martes por la tarde tras una mañana entre las imágenes de las fotos de Jane y Paul, en Málaga, en Tánger se transformaron en poesía visual con el audio-documental de Oscar Martín Centeno. Lo más sobresaliente, lo emocionante fueron las imágenes con la lectura emocionada de fondo de las cartas que le mandó una Jane enferma a Paul. Cartas afásicas, llenas de incorrecciones, duras, dubitativas, pero conmovedoras. Tras las imágenes compareció la música.

Muchas veces se olvida que Paul Bowles era músico. Para que no lo olvidemos la mezzosoprano Ana Häsler y el pianista Enrique Bernaldo de Quirós están embarcados en recuperar la música de Paul Bowles. Presentaron en Málaga canciones de su CD “Paul Bowles y España”. Cantó Ana María con oficio en un teatro que no está preparado para operas. Cantó con solvencia Ana María y tocó con oficio Bernaldo de Quirós las composiciones de Paul Bowles para textos de Lorca y Cocteau.

El teatro de nuestra existencia nunca se abandona. Al igual que el miércoles siete de abril volvimos todos al teatro Echegaray para ver el magnifico documental de Javier Martín Domínguez Mapas de agua y arena. En el se vieron imágenes de un Tánger que fue y que no volverá a ser. Remató la noche la gran actriz Marisa Paredes recitando textos de Jane y Paul Bowles. Una vez más las últimas cartas de Jane conmocionaron al público asistente. Pepe Carleton no pudo contener las lágrimas. 

El último día de “El mundo de los Bowles” nos llevó hasta el Salón de los Espejos del Ayuntamiento de Málaga. Lleno hasta la bandera, los asistentes escucharon con atención las dos mesas redondas “Tánger Mon Amour” y “Llueve sobre mojado”. En “Tánger Mon Amour” se rememoró el Tánger de los años cincuenta y sesenta. Una ciudad con estatuto libre. Emocionadas palabras de Taferssiti: “Tánger es mi vida, es mi corazón”. Y finalmente la última mesa redonda “Llueve sobre mojado” en la que Marta Pessarrodona, Rachel Muyal y Tamara Dragadze hablaron sobre Jane y Paul Bowles en Tánger. “Este homenaje me quita un peso de encima. Mi vida desde la muerte de Jane ha estado llena de remordimientos. Visité a Jane en Málaga cuando estaba muy enferma, y cuando estábamos sentadas en un café ella me pidió que la ayudara a escapar, que no la devolviera al hospital. No le hice caso. Hasta hoy estaba arrepentida de mi conducta. Pero al ver cómo trata la ciudad de Málaga la memoria de Jane sé que hice lo correcto...”. 

Tras la clausura la organización nos invitó a un cóctel de despedida en la última planta del Hotel Málaga Palacio. Las vistas de Málaga son espectaculares. Se divisa el puerto, Gibralfaro y la catedral. Los últimos participantes que quedan se arremolinan alrededor de los organizadores de las jornadas. Se comenta el gran éxito de público y prensa. Se comienzan a trazar planes de futuro. Un futuro en el que Jane y Paul, que pasaron por Málaga envueltos en la enfermedad de Jane, estarán más presentes que nunca. 

Uno siente nostalgia pues se acerca el final. Me quedo con unas palabras que me dijo Pepe Carleton: “estoy emocionado. Janie se merecía algo como esto. Gracias por tu traducción de ‘En el cenador’. Les estoy muy agradecido a todos por lo que han hecho”. Le brillan los ojos. Tiene noventa y cuatro años. Se llama Pepe Carleton Abrines y es historia viva de un tiempo que no volverá.

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